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A 60 AÑOS DE LA TRAVESÍA DESDE CHICLAYO A CALIFORNIA: Verne Albright y la vez que llevó caballos peruanos de paso desde nuestra tierra

Escribe: Miguel Díaz Torres (*)
Edición N° 1462

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El mes de setiembre de 1966 quedó grabado en la memoria colectiva de Lambayeque como el inicio de una de las hazañas ecuestres más audaces del siglo XX. Un joven norteamericano de 25 años y más de dos metros de altura, Verne Albright, se propuso demostrar al mundo la resistencia inquebrantable del Caballo Peruano de Paso. Su meta: recorrer más de 10 mil kilómetros desde el norte del Perú hasta Los Gatos, California. Sin embargo, antes de desafiar la geografía de once naciones, el "gringo gigante" tuvo que sortear un laberinto burocrático, adaptar su fisonomía a las costumbres locales y recibir el calor de un pueblo que lo despidió con honores de Estado.

La aventura no empezó en los caminos, sino en las oficinas públicas. En Lima, Albright logró el crucial respaldo de la Asociación Nacional de Criadores, obteniendo los permisos sanitarios correspondientes, y de la Cancillería, cartas de recomendación y pasaportes diplomáticos especiales para él y sus cabalgaduras. No obstante, al trasladarse a Lambayeque, la realidad norteña le deparó una inesperada trampa burocrática.

Las autoridades de la Zona Agraria local, con un estricto celo institucional, dictaminaron que los papeles de la capital no eran suficientes. Al estar los animales en la región, se exigió repetir minuciosamente las inspecciones in situ. Verne se vio atrapado en un bucle de análisis de sangre, vacunas contra el carbunclo y la peste equina, y plazos de vigencia que vencían antes de obtener el siguiente sello. También se tramitaron las constancias de registro genealógico de las yeguas. Fue necesaria la intervención directa del prefecto del departamento para destrabar el papeleo y dar luz verde a la expedición.

En el fundo Baca

El cuartel general y base logística para los entrenamientos finales se instaló en el fundo del reconocido agricultor y criador local Jorge Baca Aguinaga. Allí se congregaron los dos ejemplares, Hamaca, una yegua de extraordinaria genética y fortaleza que procedía directamente de las caballerizas de la tradicional Hacienda Pucalá, el capón llamado Inca (caballo fuerte y noble) y la yegua Ima Sumac. Los conocedores le explicaron que las yeguas tenían un temperamento, una fidelidad, resistencia y un sentido de orientación incomparables para ese tipo de travesía.

En los días previos a la partida, el fundo de Jorge Baca se convirtió en un taller de experimentación. Las tradicionales alforjas chalanas de hilo, aunque hermosas, eran insuficientes para llevar las provisiones, las herramientas de herraje, las medicinas y el equipo de acampar para un viaje de un año. Asimismo, se tuvieron que adaptar los estribos de cajón lambayecanos, modificándolos ya que los pies de Verne eran demasiado grandes. Se diseñaron alforjas especiales de cuero crudo, mucho más amplias y pesadas, lo que obligó a realizar extenuantes caminatas de prueba por los arenales cercanos para que Hamaca, Inca e Ima Sumac se acostumbraran al inusual peso y balance del equipaje.

Recibiendo también consejos de los lugareños ante el ataque nocturno de los murciélagos, Verne contaba que le parecía una superstición extraña cuando los peones del fundo “Baca” insistían en amarrar pencas de sábila (Aloe vera) cerca del pesebre de las yeguas; para un estadounidense de 25 años aquello sonaba a folklore, pero el respeto que le tenía a los hombres de campo de Lambayeque lo hizo acatar el consejo al pie de la letra.

La despedida

El día de la partida de Reque, Albright fue recibido a la altura de la “Quinta Muro” (al sur de la ciudad) por un grupo de chalanes que lo acompañaron en su recorrido por la Av. Bolognesi y la Av. Balta hasta llegar al Parque Principal para dirigirse al Club de la Unión, donde le ofreció un coctel de despedida el Sr. Jorge Baca Aguinaga. El Parque Principal de Chiclayo se convirtió en un hervidero cívico. Frente a la imponente Catedral, las máximas autoridades de la región se dieron cita para otorgar un carácter de misión oficial y diplomática al viaje. Presidiendo el acto civil aquel sábado 17 de setiembre de 1966, estuvo el alcalde provincial, Jorge Gómez Sánchez García, acompañado en el estrado por otras autoridades como el Ing. Carlos Luna de la Fuente (presidente de la Asociación de Caballos Peruanos de Paso), quien había llegado desde Lima. El acto fue un evento cívico breve pero muy emotivo, donde se le entregaron a Albright cartas de saludo y documentos oficiales de buena voluntad que él debía presentar ante las autoridades de los distintos países que cruzaría en su camino hacia California.

El fervor tradicional de la época se hizo presente cuando una autoridad eclesiástica de la Diócesis se acercó para bendecir a los viajeros; con agua bendita, el religioso encomendó a Dios a Verne, las alforjas y las frentes de Hamaca, Inca e Ima Sumac, pidiendo protección contra los peligros del camino.

Fue en ese momento donde la plaza estalló en murmullos y sonrisas por una anécdota visual: Verne Albright, con sus más de dos metros de estatura, hacía ver a los caballos de paso —típicamente de alzada mediana— sumamente pequeños. Los fotógrafos de la prensa local sufrían para encuadrar en una sola toma la imponente e inusual estampa del gigantón norteamericano convertido en un chalán de exportación, partiendo al mediodía.

El broche de oro de la jornada lo puso el cuerpo policial chiclayano para abrir paso entre la multitud y rendirle honores, los chalanes que lo recibieron a las afueras de la ciudad escoltaron la salida del imponente jinete. El contraste fue inolvidable y generó un momento de alta emoción: el rugido de los motores, los bocinazos de los automóviles y los gritos de "¡Buena suerte, gringo!".

La escolta de jinetes lo acompañó hasta los límites de la ciudad, justo donde termina el pavimento urbano y se abría el desierto, cada uno de los veinte chalanes se despidieron dándole la mano deseándole buena suerte. Por delante, a Verne y sus caballos les aguardaba aquella implacable pampa de las dunas de Mórrope en el camino a Sechura. Es en este tramo inicial que un grupo de hombres a caballo intentó cerrarle el paso de forma sospechosa en pleno desierto. Albright, confiado en las advertencias que le habían dado en Chiclayo sobre los bandoleros de los caminos, no se detuvo: espoleó a sus yeguas y aprovechó el suave pero rapidísimo andar del caballo de paso para dejarlos atrás sin darles oportunidad de reaccionar.

Rumbo a Norteamérica

A lo largo del viaje, Albright demostró la resistencia única del caballo peruano de paso. En Costa Rica cruzó el gélido “Cerro de la Muerte” (Cerro Buenavista) y en las carreteras de Panamá tuvieron que lidiar con enormes camiones de carga que pasaban rozando a las yeguas a toda velocidad, a lo que ellas respondieron con una tranquilidad pasmosa. Llegó a Los Gatos, California, en marzo de 1967. Allí, Hamaca, Inca e Ima Sumac encontraron su hogar definitivo, permaneciendo junto a Albright el capón, y las yeguas como las orgullosas pioneras que abrieron el camino para la raza en Norteamérica.

Tras el éxito de su viaje, se dedicó por muchos años a promover la raza a nivel mundial. Fue una pieza fundamental en la fundación de la American Association of Owners and Breeders of Peruvian Paso Horses (Asociación Americana de Propietarios y Criadores de Caballos de Paso Peruanos), importando personalmente más de 200 ejemplares hacia los Estados Unidos.

Además de su libro de memorias sobre la travesía, The Long Way to Los Gatos (1999), y de manuales técnicos de equitación clásica del caballo de paso, en sus últimos años Verne Albright se ha volcado con éxito hacia la literatura de ficción histórica, escribiendo novelas fuertemente inspiradas en la riqueza cultural y el pasado del Perú. Actualmente continúa residiendo en Calgary, Alberta (Canadá) junto a su esposa.

A sesenta años de aquella partida, la travesía de Verne Albright permanece como el testimonio de un hombre que unió a todo Chiclayo tras las huellas de un embajador silencioso y elegante: el Caballo Peruano de Paso.

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(*) Historiador y coleccionista

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SALARIOS QUE IMPULSAN EL DESARROLLO: La RMV como motor de productividad, demanda y equidad en el Perú

Escribe: Yefferson Llonto Caicedo (*), Brenda Vallejo Mezarina (**)
Edición N° 1462

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El 28 de julio de 2026, Keiko Fujimori en su mensaje a la nación señaló que incrementaría la Remuneración Mínima Vital (RMV) a 1300 soles, bajo el supuesto de que coexistan mejores salarios, empresas sostenibles y una mayor cantidad de empleos formales en todo el territorio nacional. Por lo cual es importante señalar que los cambios en la distribución del ingreso evidencian tener importantes implicaciones económicas, sociales y políticas.

Sin embargo, el incremento de la RMV no solo es un asunto técnico, sino que involucra mejorar las condiciones de vida, el nivel de la demanda y producto, así como la reducción de las desigualdades, considerando que una mayor desigualdad alberga una menor propensión a consumidor promedio, que a su vez genera en una menor demanda agregada y conlleva a generar espacios para el surgimiento de mayores conflictos sociales.

El ajuste del salario mínimo es una herramienta de política pública, que busca mejorar la distribución del ingreso del país y que en los últimos diez años ha crecido en 89 % pasando de 550 soles en el 2018 a 1130 soles en el año 2025, pero que la evolución de la productividad por trabajador solo creció en 152 % en el mencionado periodo. Existiendo dos enfoques claramente opuestos en el ámbito de la posición redistributiva del incremento del salario mínimo vital. El enfoque neoclásico detalló que la contratación de mano de obra depende del nivel del salario real y el stock de capital; mientras el Keynesiano, detalla que el nivel de contratación laboral depende de los niveles de producción, siendo el empleo el resultado del nivel de actividad económica.

Por lo cual, desde la teoría de salarios de eficiencia, refleja que menores remuneraciones lo que generaría es una mayor rotación del personal, así como una menor calidad de bienes y servicios producidos, y mayores gastos de capacitación y entrenamiento. Siendo una falacia que el incremento de las remuneraciones refleja necesariamente un incremento en el precio de los bienes. Dado que, desde la teoría neoclásica, las remuneraciones deben crecer de acuerdo a la productividad y siendo relevante mencionar que ante remuneraciones reales más elevadas están conllevan a desalentar de forma marginal alguna contratación por el costo laboral; pero recordemos que el empleo en cualquier empresa depende de tanto los niveles de producción, como de las tecnologías y procesos establecidos. Es decir, si genera un mayor dinamismo económico, entonces se genera una mayor demanda y por ende en mayores ingresos, revelando que es clave el incentivo a la inversión privada como principal motor de la economía crezca por encima del 12.5% proyectado para el cierre del año 2026 y con una perspectiva del crecimiento del producto bruto interno del 3.4%.

Evolución de la PEA

De acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) desde el año 2007 se alcanzó una población económicamente activa desempleada de 709.3 mil personas, y para el 2021 alcanzaron los 1029.3 mil personas, concentrando el 97 % en el área urbana y el 3 % en el área rural. La tasa de desempleo en la última década supera el 4 %, alcanzando una tasa del 5.6 % en el año 2024. Mientras que la población ocupada ha crecido en 5.8 % anual, siendo una tasa significativa pero inferior al crecimiento del producto bruto interno, incrementándose cada año cerca de 204,100 mil personas adicionales que se encuentran adecuadamente empleadas, pero también un total de 31 600 nuevos subempleados y 10  300 nuevos desempleados.

Desde la mirada de la macroeconomía, se advierte que el crecimiento del producto bruto interno considera el incremento de la demanda, así como de las inversiones, sino también de la evolución de las exportaciones e importaciones. Así como de la participación en los sueldos y salarios también impactan en el crecimiento del producto bruto interno, por lo que una elevada desigualdad salarial ocasionaría una reducción de la demanda y por ende del producto bruto interno.

En consecuencia, el debate no debería centrarse exclusivamente en determinar si la RMV debe aumentar, sino en establecer las condiciones económicas e institucionales necesarias para que dicho incremento sea sostenible. Una política salarial equilibrada debe conciliar la protección del poder adquisitivo de los trabajadores con la productividad y sostenibilidad de las empresas.

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(*) Magíster en Ciencias con mención en Proyectos de Inversión Pública, economista e investigador Renacyt. Especialista en Inversión Pública del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico.

(**) Economista de Esan, egresada de la Maestría en Inteligencia Estratégica.

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USO DE BIOCOAGULANTES: Una alternativa natural en el tratamiento de aguas contaminadas

Escribe: Johnny Saavedra Camacho (*)
Edición N° 1462

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La contaminación de las fuentes de agua en superficie ha venido representando uno de los más grandes retos tanto ambientales como de salud pública en las naciones en vías de desarrollo, como lo es Perú. Algunos parámetros como la turbidez y la concentración total de sólidos en suspensión influyen en la pureza y/o potabilidad del agua para el consumo y provocan efectos adversos en los ecosistemas hídricos. Es por ello que la búsqueda constante de metodologías sostenibles y accesibles para el tratamiento del agua ha fomentado la investigación de biocoagulantes de origen vegetal, que ofrecen opciones a los coagulantes químicos como el sulfato de aluminio. Este esfuerzo se ha venido dando gracias a profesionales biólogos e ingenieros ambientales a nivel nacional e internacional, que en su día a día observan esta problemática.

Los coagulantes son sustancias químicas o biológicas (biocoagulantes) que inducen la desestabilización de cargas en coloides suspendidos en un líquido, neutralizando sus cargas eléctricas para que se agrupen, formen coágulos y sedimenten hacia la superficie, eliminando de esta manera las impurezas o material contaminante de aguas provenientes de ríos, lagos, etc.

Ventajas y desafíos

Algunos de los beneficios que tienen los coagulantes naturales es su capacidad de ser biodegradables, lo cual permite descomponerse naturalmente mediante la acción de microorganismos como bacterias y hongos; asimismo, son ecológicos, ya que no son perjudiciales para el medio ambiente y, además, los residuos que forman al ejercer su acción sobre las aguas contaminadas, pueden ser reutilizados como abono orgánico.

No obstante, aun se presentan ciertos desafíos en la viabilidad de la utilización de estas sustancias en labores de descontaminación. En primer lugar, su eficiencia puede variar según el tipo de agua y el origen del biocoagulante, siendo una desventaja frente a los coagulantes de origen químico; del mismo modo, requieren de procesos de extracción y conservación.

Estudios a nivel nacional

En Perú, recientemente en universidades e instituciones de investigación, han venido desarrollando proyectos centrados en este tema. En Andahuaylas, más precisamente en la Universidad Nacional José María Arguedas, un equipo conformado por ingenieros ambientales y biólogos desarrollaron un estudio, cuyo principal objetivo fue evaluar la eficiencia de biocoagulantes naturales Prunus serotina (capulí) y Mespilus germanica (níspero) en la remoción de turbidez y sólidos suspendidos totales en un río en Apurímac, donde ambos biocoagulantes, fueron altamente eficaces frente a dichos elementos contaminantes, superando el 70 % de eficiencia en todos los tratamientos realizados.

Del mismo modo, en Tacna, evaluaron la efectividad del almidón de cáscara de papa como coagulantes para reducir ciertos parámetros fisicoquímicos en el río Locumba, donde dicho recurso natural pudo remover la turbidez con más del 80 % de eficacia, además de que se observó que, al aumentar la concentración del coagulante, también incrementa la eficiencia en la eliminación de la turbidez.

Más en el norte de Perú, en Trujillo, se ha evaluado la eficiencia en la reducción de turbidez al emplear la semilla de Moringa oleífera como un agente coagulante en aguas del río Moche, con la cual se alcanzó un 99,7% de eficiencia con una dosis óptima de la sustancia.

Los biocoagulantes representan una gran alternativa frente a los productos químicos y/o sintéticos en la descontaminación de distintos recursos hídricos, aunque todavía se presentan algunos obstáculos para su distribución en el mercado y aplicación, recordando que solo se ha venido estudiando a nivel de laboratorio y su eficiencia es muy variable dependiendo al tipo del agua. Por ello, es importante continuar investigando sobre las características y principios activos de otras especies vegetales y animales que tengan el potencial necesario de remover los contaminantes de distintos recursos acuáticos.

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(*) Biólogo, Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo.

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