En solo un año, algunos electores habrán ido hasta cuatro veces a sufragar, como ocurre en Lambayeque: elecciones generales, segunda vuelta presidencial, elecciones regionales y municipales, y la segunda vuelta regional. El hartazgo es evidente. Una encuesta de la Pontifica Universidad Católica del Perú revela que el 47 % de los peruanos reconoce que va a votar porque es una obligación legal y un 21 % lo hace exclusivamente para no ser multado. Para la politóloga Gabriela Vega Franco, directora ejecutiva de Recambio, organización no partidaria dedicada al fortalecimiento de la cultura democrática mediante educación cívica, no deberían realizarse dos tipos de elecciones en un mismo año.
“Me inclino a tratar de evitar que las elecciones de alcaldes y gobernadores coincidan con las elecciones generales. Una amenaza a la otra. Compiten por la atención. Por ejemplo, estuve en la selva a inicios de este año y la gente decía todo bien con las elecciones presidenciales, pero nosotros nos estamos jugando quién va a gobernar la región y quién será nuestro alcalde. La gente no tiene capacidad para estar atenta a las miles de candidaturas que hay. No es que la gente tenga problemas para presar atención, sino que el sistema está diseñado para que haya miles de candidatos y no es humanamente posible saber de todos para emitir un voto informado, mirando el perfil individual de cada uno, de cada organización política y sus propuestas”, asevera.
Diversidad de candidatos
Para estas elecciones regionales y municipales participaron un total de 86 mil 516 candidatos, quienes pasaron las tachas y exclusiones. De estos, 5462 fueron aspirantes a gobernador regional, 13 mil 296 a alcalde provincial y 56 mil 178 a alcalde distrital. Esto sin contar todos los candidatos a regidores y consejeros.
“Necesitamos diseñar las elecciones de tal manera que la ciudadanía y las organizaciones políticas también tengan la capacidad de hacer los dos procesos al mismo tiempo porque hemos visto lo difícil que es para los partidos ser competitivo en dos elecciones que suceden el mismo año. Semanas antes de la primera vuelta de las elecciones generales los partidos tuvieron que inscribir a miles de candidatos a los distritos del país. Eso es operacionalmente complicado, además de que en nuestro país las organizaciones políticas tienen bastante falta de organización también”, comenta.
Comunicación deficiente
A ello se suma que los procesos tienen retos en cuanto a la toma de decisiones por parte de las instituciones del sistema electoral y la comunicación de las mismas.
“La respuesta sobre quién asume y qué no está permitido llega tarde y en algunos casos nunca llega. Sucede también cuando hay tachas y se anuncian los resultados de quienes quedan confirmados como candidatos. En ocasiones hay candidatos que compiten y su resultado de si fueron admitidos o no llega una semana antes de los comicios. No solo ellos están en la incertidumbre, sino los partidos y los electores que no tienen idea de si pueden o no votar por determinado candidato. Creo que, en general, nuestro sistema tiene que trabajarse en la pertinencia, rigurosidad, legalidad, independencia, celeridad y adecuación de la información”, opina.
Sobre la figura que han encontrado algunos candidatos para poder postular a una reelección, señala que se debe cuidar el estado de derecho y respetar las normas. Considera oportuno que se abra una conversación nacional en el congreso bicameral sobre la pertinencia o no de la reelección, pero el electorado no debería acostumbrarse a que las normas se adecúen a la posición de determinados candidatos”, comenta.
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