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ELENCO TEATRAL DE LA USAT: DESLUMBRA CON EL MAGISTRAL ESTRENO DE EL REY LEAR EN CHICLAYO

Escribe: Semanario Expresion
Edición N° 1472

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En el marco de las festividades por el vigésimo octavo aniversario institucional de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo  - USAT, el elenco de teatro de esta casa de estudios, conocido como TUSAT, presentó con un notable éxito de crítica y asistencia la obra El rey Lear, una de las tragedias más emblemáticas del dramaturgo inglés William Shakespeare. Las funciones, llevadas a cabo el viernes 16 y sábado 17 de octubre en las instalaciones del Teatro Moliné de Chiclayo, dejaron una profunda huella en el público local tras ofrecer una puesta en escena audaz, contemporánea y de incuestionable calidad artística.

La producción reunió sobre el escenario a un talentoso y diverso equipo integrado por veintiún actores, entre los que figuraron directivos, docentes, estudiantes y egresados de la universidad. La obra destacó no solo por la fuerza interpretativa de su reparto, sino también por una cuidada dirección plástica y estética que integró de manera armónica el trabajo de vestuario, escenografía, maquillaje, iluminación y expresión corporal.

Esta versión de la célebre tragedia es una adaptación libre concebida por Carlos Mendoza Canto, director del Instituto de Cultura de la USAT. A partir del texto escrito por Shakespeare hace más de cuatro siglos, la propuesta del TUSAT dejó de lado los elementos tradicionales como las coronas, los trajes de época y los castillos medievales. En su lugar, la historia se reubicó en una estructura de poder moderna que evoca los entornos corporativos y organizacionales de la sociedad actual. La adaptación demostró que los mecanismos de la ambición desmedida, la manipulación política y la ceguera humana operan bajo la misma lógica, independientemente del tiempo o del contexto histórico.

Pensar en el futuro

Más allá de la carga trágica que caracteriza al clásico shakesperiano, la obra funcionó como una invitación directa al espectador para reflexionar sobre el futuro y las consecuencias de las decisiones individuales y colectivas. La propuesta recuerda que el poder material, el estatus y el reconocimiento social resultan efímeros cuando se carece de lazos familiares sólidos y de sentimientos auténticos que otorguen un verdadero sentido a la existencia.

Entre los temas centrales que se buscaron conservar en esta versión destaca la crisis de la vejez y la pérdida del poder, reflejadas en el paulatino declive de Lear, tanto en su salud física y mental como en su posición de gobernante. Mediante este personaje, la obra resuena con fuerza al instar a la sociedad a atender el envejecimiento y la vulnerabilidad de los adultos mayores en un entorno que a menudo los ignora y desplaza.

Asimismo, la propuesta visibilizó las disputas por la herencia y los conflictos familiares. La división del reino y los enfrentamientos entre Lear y sus hijas, sumados a las tensiones entre Gloucester y sus descendientes, mostraron cómo los favoritismos, las ambiciones y los intereses personales pueden deteriorar los vínculos sanguíneos, presentando situaciones que resultan perfectamente reconocibles en la vida cotidiana actual.

Por otro lado, la obra aborda la ceguera del poder y la indiferencia de quienes gobiernan frente al sufrimiento del pueblo, un aspecto representado a través del desamparo que vive el protagonista durante la tormenta. Este conflicto invita a pensar en las desigualdades sociales y en la escasa capacidad que suelen demostrar las personas con mandos de autoridad para actuar en favor de los ciudadanos. El valor literario de la obra original brindó así la libertad de alejarse de una puesta en escena clásica para proyectar las relaciones de poder de cualquier institución sin perder la fuerza del mensaje original.

Propuesta escénica

En cuanto a la propuesta escénica, la dirección apostó por una escenografía minimalista y funcional construida a través del trabajo de los propios actores y su interacción con los elementos del espacio. De esta manera, se reforzó el concepto del actor-creador, quien no solo interpreta a un personaje, sino que también utiliza su cuerpo y sus movimientos para transformar los ambientes en una suerte de arquitectura en movimiento.

Esta responsabilidad recayó de forma especial en el denominado cuerpo escénico, cuyos integrantes utilizaron movimientos singulares para transmitir distintas emociones cada vez que reorganizaban el escenario. En esta dinámica, desplazaron ocho mesas de madera que se convirtieron en el elemento principal de la obra, adquiriendo diversos significados según su ubicación. Dichos muebles permitieron representar los salones de los palacios, los senderos de la montaña, la travesía marítima de Cordelia y el páramo donde Lear enfrenta una violenta tormenta de truenos, viento y lluvia.

En esa emblemática escena de la tormenta, el monarca entabla una discusión con la naturaleza porque siente que el caos del entorno es igual de despiadado que el desorden de su mente. Las mesas asumieron además un valor simbólico, al representar el orden, la civilización y los acuerdos, mientras que su constante transformación reflejó el paulatino deterioro del poder y de la mente de Lear. Bajo la dirección de Carlos Mendoza Canto, esta propuesta buscó potenciar el lenguaje del teatro contemporáneo y el trabajo de creación colectiva.

Al finalizar las funciones, el elenco del TUSAT expresó su enorme satisfacción por la cálida acogida del público chiclayano y por los resultados artísticos alcanzados. De igual modo, los integrantes expresaron su agradecimiento a la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo por brindarles la oportunidad de abordar una obra cumbre de la literatura universal y rendir homenaje al legado de William Shakespeare, manteniendo viva una historia que continúa invitando a reflexionar sobre la sociedad actual.

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