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LAS ISLAS LOBOS DE AFUERA: Santuario de biodiversidad e historia en el mar peruano

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1462

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  • Forman parte de la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras.

En la inmensidad del océano Pacífico, a unos 93 kilómetros al oeste de la costa del departamento de Lambayeque, se erige el archipiélago de las Islas Lobos de Afuera. Con una extensión territorial de 235,81 hectáreas, este enclave insular peruano está compuesto por dos islas principales —denominadas Cachimbo e Independencia— de dimensiones similares, las cuales se encuentran separadas por un angosto canal marítimo de apenas 36 metros de ancho. Acompañadas por arrecifes, farallones y diez islotes vecinos como Lagarto, Lagartija, San Agustín y El Vigilante, estas islas representan uno de los ecosistemas marinos más singulares del litoral del Perú.

A diferencia de las formaciones continentales más recientes, el sustrato de las Islas Lobos de Afuera constituye el vestigio de una antigua cadena montañosa precámbrica conocida como la Cordillera de la Costa. Con una elevación máxima de 61 metros sobre el nivel del mar y situadas al borde mismo del zócalo continental, la superficie insular cuenta con un núcleo de granito intrusivo del periodo Jurásico recubierto por rocas metamórficas del Carbonífero Superior, sobre las cuales reposan depósitos históricos de guano. Su terreno es agreste, dominado por acantilados, fondos de cascajo, quebradas y hondonadas carentes de vegetación. Asimismo, la geografía de las islas cumple un rol clave en la biogeografía marina al marcar el límite austral de distribución de múltiples especies pertenecientes a la Provincia Bioecológica Panámica.

La posición estratégica de las islas y sus enormes yacimientos fertilizantes convirtieron al archipiélago en objeto de intensas disputas diplomáticas e hitos de reafirmación patriótica durante el siglo XIX. Luego de que el Estado peruano declarara el guano como «Bien nacional» en 1842 y decretara su jurisdicción sobre todas las islas del litoral en 1852, las potencias de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia iniciaron una agresiva campaña internacional para catalogar a Lobos de Afuera como res nullius (tierra de nadie). Argumentando la distancia del continente y un supuesto hallazgo previo por navegantes norteamericanos, el Secretario de Estado estadounidense, Daniel Webster, desconoció abiertamente la soberanía peruana.

Esta presión internacional obligó al Gobierno del Perú a movilizar a la Armada y afianzar una base militar permanente en la zona. Los registros del sabio Antonio Raimondi en 1863 contabilizaban más de 607 000 toneladas de guano en la zona, cifra que explicaba la codicia de los mercados extranjeros. Tras la explotación industrial iniciada en 1872, el aprovechamiento del recurso continuó incluso de forma ilegítima durante la guerra del Pacífico por las fuerzas de ocupación y, posteriormente, pasó temporalmente a manos de la compañía británica Peruvian Corporation bajo las cláusulas del Contrato Grace hasta 1926. Aunque la actividad extractiva mermó sensiblemente a lo largo del siglo XX, la última gran campaña oficial tuvo lugar en 1997 con la recolección de 840 toneladas.

Reserva de fauna marina

En la actualidad, el valor fundamental de las Islas Lobos de Afuera trasciende lo económico para situarse en la conservación ambiental. Al encontrarse cerca de la zona de divergencia donde la corriente de Humboldt se desvía hacia el oeste, las aguas que rodean al archipiélago alimentan un ecosistema de altísima biodiversidad. Por esta razón, en el año 2009 las islas quedaron integradas legalmente dentro de la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, asegurando la protección estatal de sus frágiles ambientes marino-costeros.

La biodiversidad del recinto es prodigiosa: alberga al menos 99 especies de peces, 52 de moluscos, 16 de crustáceos, 39 de equinodermos, 33 de aves y más de un millar de lobos marinos chuscos (Otaria flavescens) que colonizan sus orillas. Entre las colonias reproductivas de aves destacan el piquero de Nazca (Sula granti), el piquero patas azules (Sula nebouxii), el pelícano peruano (Pelecanus thagus), el pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti) y el zarcillo (Larosterna inca). En sus roqueríos también habitan saurios clave para el equilibrio ecológico, como el gekko o jañape (Phyllodactylus microphyllus) y la lagartija peruanista (Microlophus peruvianus), que controlan las poblaciones de insectos y parásitos en las nidadas. Además, sus aguas continentales sirven de refugio a la tortuga verde (Chelonia mydas), especie marina amenazada a escala global.

Para resguardar la navegación y mantener la presencia institucional en este confín insular, las islas cuentan hoy con una estación meteorológica e hidrológica de la Dirección de Hidrografía y Navegación (DHN) de la Marina de Guerra del Perú, además de dos faros y un radio-faro que guían de manera ininterrumpida a las embarcaciones. Las Islas Lobos de Afuera permanecen como un faro de soberanía y un tesoro natural invalorable en las aguas del Pacífico sur.

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