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IGLESIA SAN ANTONIO DE PADUA: El centro de la devoción franciscana en Chiclayo

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1462

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  • La Iglesia San Antonio ha sido remodelada en los últimos años para que tenga la prestancia propia de una basílica, como cariñosamente le llaman los chiclayanos.
  • La imagen del Cristo crucificado que se exhibe en el altar mayor del templo fue traída por los misioneros españoles en el siglo XVII.

En la cuadra 4 de la avenida Luis González se ubica la Iglesia San Antonio de Padua, templo construido por los frailes franciscanos, quienes erigieron este monumento luego de la demolición de la Iglesia Matriz, también edificada por ellos.

Los franciscanos llegaron a esta tierra a mediados del siglo XVI y empezaron inmediatamente con su tarea de evangelización. Fruto de ello terminaron de construir en 1583 la Iglesia Matriz, ubicada al lado de lo que queda del convento de Santa María. Lamentablemente, los franciscanos se fueron de Chiclayo en 1827 y en 1962 el templo fue demolido para dar paso “a la modernidad”.

Pese a ello, los franciscanos no desmayaron en su misión evangelizadora y a su retorno edificaron un nuevo templo, la hoy Iglesia San Antonio de Padua, a donde acuden cientos de fieles diariamente.

Remodelación

Hoy los religiosos franciscanos han emprendido la tarea de remodelar su templo. Gracias al apoyo de la comunidad, se ha hecho el cambio tanto de la puerta principal como las laterales, las cuales ahora son de madera y tienen un arco en la parte superior, emulando a la extinta Iglesia Matriz.

El padre Mauro Vallejo, guardián del convento Sagrado Corazón de Jesús, que se ubica al costado de la Iglesia San Antonio, cuenta que su proyección es gestionar ante la Santa Sede que a la parroquia San Antonio de Padua se le dé el título oficial de basílica, en honor a la trayectoria e importancia de los franciscanos en Chiclayo. Para esto -indica- se están haciendo todas estas mejoras, a fin de que el templo se encuentre a la par de la majestad del título de basílica, el cual ya de cariño los chiclayanos le han otorgado.

A futuro, la proyección es que en lo que queda del convento de Santa María se levante al menos un museo que sirva de remembranza de la historia colonial de Chiclayo y el aporte de los franciscanos en la fundación de esta ciudad.

Arte y arquitectura

El templo se condice con una arquitectura de arte sacro. El punto focal del altar mayor lo constituye una venerada talla en madera policromada de Cristo Crucificado, una reliquia traída por misioneros españoles durante el siglo XVII que ha sobrevivido al paso de los años. A este patrimonio histórico se suman solemnes lienzos al óleo en los muros laterales que retratan pasajes de la vida de San Francisco de Asís y de San Antonio de Padua, así como retablos finamente trabajados que custodia la parroquia para la veneración de la comunidad.

Los techos del interior albergan murales de refinada factura artística —entre ellos obras del pintor Marcial Anhuamán Castro— que han sido restaurados para preservar sus vivos colores originales.

La cúpula principal y el ábside del presbiterio de la Iglesia San Antonio de Padua presenta una destacada pintura mural alegórica, donde se representa la asunción de la Virgen María, rodeada de un denso manto de nubes doradas, ángeles y querubines sobre un fondo azul que simula el cielo abierto. La composición incluye la representación iconográfica de San Francisco de Asís y San Antonio de Padua en actitud de adoración y contemplación divina hacia la figura central.

Hoy los franciscanos también han recuperado el auditorio que durante años estuvo cerrado al público. Renombrado como el salón ‘Solano’, este espacio se usa para conferencias, recepciones y velatorio. Tiene un aforo para 120 personas.

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