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EL PALACIO MUNICIPAL DE CHICLAYO: Centenario monumento de la ciudad

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1462

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En el corazón urbano de Chiclayo se levanta el Palacio Municipal, emblemática edificación republicana, de estilo Art Nouveau, que condensa más de un siglo de transformaciones urbanas, episodios trágicos y renacimientos. Considerado una de las joyas arquitectónicas más representativas del departamento de Lambayeque, este monumento fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 1986.

El origen de la sede municipal chiclayana se remonta a la época colonial, cuando los gobiernos locales funcionaban bajo la figura de ayuntamientos o cabildos. Investigaciones históricas revelan que la edificación primigenia constaba de dos plantas y cuatro portales adosados al Parque Principal: el primer nivel albergaba la cárcel pública y en el segundo sesionaba el concejo.

La visión de erigir la actual Casa Consistorial cobró fuerza en 1908, durante el primer mandato del presidente Augusto B. Leguía. El proyecto, impulsado decididamente por el exalcalde y diputado José Francisco Cabrera junto a Francisco Cúneo Salazar y el propio jefe de Estado, encomendó sus planos iniciales al arquitecto e ingeniero peruano Pedro Ignacio Geraldino Villalba. Las obras civiles arrancaron formalmente en 1919 bajo la dirección del ingeniero Ladislao Ulises Hidalgo San Miguel, exdirector de la Escuela de Artes y Oficios de Chiclayo. Financiado por el gobierno central y con recursos propios por una suma superior a las 30 000 libras de oro peruanas, el edificio fue concebido como un símbolo de modernidad para la pujante urbe norteña.

Diseño arquitectónico

A nivel arquitectónico, la edificación destaca por sus elegantes detalles de influencias europeas e hispánicas. La fachada ostenta tres vistosas rejas de fierro forjado en el nivel inferior, acompañadas por pilastras de orden corintio que sustentan el pabellón principal donde se abre el balcón. En el patio interior sobresalen catorce columnas rodeando una majestuosa escalera imperial que se bifurca hacia ambos márgenes, lugar donde rinde homenaje un busto al exalcalde José Francisco Cabrera. Coronando la estructura, un ático disimula el tejado y sirve de base a una esbelta torre en la que se instaló en 1922 un Monumental Reloj público importado para marcar la hora de la ciudad.

La magna inauguración tuvo lugar el 9 de diciembre de 1924, bajo la gestión del alcalde Adán Wenceslao Grillo Cortez, coincidiendo con las celebraciones por el primer centenario de la Batalla de Ayacucho. Durante sus primeras décadas, el moderno edificio albergó en su primer piso a instituciones claves como la Cámara de Comercio, el Correo, el Telégrafo y el Comité Olímpico Departamental, mientras que el segundo nivel quedó reservado para la Alcaldía y el Salón Consistorial. En 1973, durante la administración municipal de Gerardo Pastor Boggiano, la sede amplió su infraestructura mediante la construcción de un edificio de fachada hacia la avenida José Balta.

No obstante, la historia del palacio no estuvo exenta de severas adversidades. El 7 de septiembre de 2006, un dantesco incendio consumió gran parte de la estructura superior, destruyendo casi por completo el ático, la torre y el campanario, elaborados tradicionalmente en madera y quincha. Frente a la conmoción pública, en 2008 se aprobó un riguroso plan de restauración encabezado por el arquitecto Jorge Cosmópolis Bullón y secundado por Mario Seclén Rivadeneira. Tras un arduo trabajo técnico, el 26 de abril de 2010 el edificio fue devuelto al pueblo de Chiclayo totalmente recuperado, combinando la preservación estética con la seguridad estructural.

Desde su reapertura en abril de 2010, el Palacio Municipal ha transformado su primer nivel en un activo dinámico centro de proyección cultural. A lo largo de los años, el espacio ha recibido a cientos de miles de visitantes y ha alojado cerca de 140 exposiciones artísticas, consolidándose como un eje ineludible de la vida intelectual chiclayana.

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