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HUACA VENTARRÓN: La cuna de la civilización lambayecana y el templo que alberga el mural más antiguo de América

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1462

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  • Es uno de los recintos más importantes para la historia departamental.  

En las inmediaciones del centro poblado de Ventarrón, dentro del distrito de Pomalca y a escasos minutos de Chiclayo, se erige el sitio arqueológico huaca Ventarrón. Considerado por la comunidad científica como el auténtico origen de la civilización en el departamento de Lambayeque, este hito de la arqueología americana se consagra como el primer templo erigido en la región, cuya antigüedad se calcula en aproximadamente 4500 años. El recinto corresponde a una imponente estructura ceremonial desarrollada íntegramente durante el periodo precerámico, sirviendo como el núcleo de un primigenio centro sagrado cuya fase inicial de ocupación ha sido fechada por los especialistas entre los años 2035 y 2300 a. C.

El valor histórico de huaca Ventarrón se vio profundamente revalorizado en el año 2007, cuando se iniciaron trabajos de excavación arqueológica liderados por el destacado arqueólogo peruano Ignacio Alva Meneses. Las labores de campo permitieron identificar las particulares características de su diseño arquitectónico, el cual evidencia la genialidad, la grandeza y el refinamiento técnico de los antiguos pobladores del norte del Perú. En la segunda fase constructiva del monumento, fechada en 4000 años de antigüedad, los antiguos constructores levantaron un recinto culminante sobre una gran plataforma de barro. Fue precisamente en el interior de este espacio donde los arqueólogos realizaron un hallazgo trascendental para la historia del arte prehispánico: la pintura mural polícroma más antigua descubierta en todo el continente americano, cuya iconografía plasma con gran dinamismo una escena sobre la cacería de venados.

La arquitectura de este centro ceremonial precerámico se distingue por una rica policromía que decoraba varios de los ambientes de mayor jerarquía espiritual. Destaca entre ellos un recinto de planta cruciforme con la forma de la tradicional chacana o cruz andina, así como otros espacios de menores dimensiones que presentan formas escalonadas y circulares. Toda esta compleja infraestructura no fue estática; por el contrario, fue objeto de minuciosas remodelaciones periódicas durante el propio periodo precerámico, entre los años 2500 y 1800 a. C., reflejando una constante renovación ritual.

Puesta en valor

En la actualidad, los visitantes que recorren el sitio arqueológico pueden contemplar de cerca la magnificencia de su diseño y adentrarse en sus sectores emblemáticos. Entre los puntos de mayor atractivo destacan el «Templo de los peces y la zarigüeya», el «Templo rojo-blanco, cacería de venados» y el «Templo verde», todos insertos en un extenso y pintoresco paisaje natural que añade misticismo a la visita.

Asimismo, la importancia de Ventarrón trasciende al templo principal. Tanto en las cumbres como en los alrededores de la elevación geográfica se aprecian numerosos vestigios de construcciones prehispánicas que dan testimonio de una ocupación humana densa, continua e intensa a lo largo de diversos periodos históricos. Este histórico entorno ya había despertado el interés de los pioneros de la investigación en el Perú a finales de la era virreinal e inicios de la república; de hecho, los primeros registros fotográficos del sitio fueron capturados por la lente del recordado etnógrafo e investigador alemán Enrique Brüning durante la última década del siglo XIX, perennizando la memoria de un monumento que sigue revelando las raíces más profundas de la identidad lambayecana.

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