Categorizada inicialmente como Zona Reservada Batán Grande, desde el 1 de junio del 2001 el Bosque de Pómac cuenta con la categoría de santuario histórico, debido a la labor de conservación paisajística-cultural de esta zona, catalogada como la más representativa de la ecorregión de bosque seco ecuatorial en su formación vegetal típica de algarrobo.
Cuenta con una extensión de 5887.38 hectáreas de un ecosistema de bosque seco de llanura, donde se calcula que existen cerca de dos millones de algarrobos. Pero, además, Pómac no es solo un refugio natural, sino un complejo arqueológico de primer nivel, pues dentro del santuario se ubica el Complejo Arqueológico de Batán Grande, compuesto por 36 pirámides o huacas de adobe entre las que destacan huaca del Oro, huaca Las Ventanas, huaca La Merced, huaca Rodillona, entre otras.
Biodiversidad
En el Bosque de Pómac habitan mamíferos menores adaptados a la escasez de agua de la franja costera. El zorro sechurano se posiciona como el principal depredador terrestre de la zona, cumpliendo un rol ecológico clave al controlar las poblaciones de roedores y actuar como dispersor de semillas de algarrobo. Asimismo, en las zonas más densas y alejadas del tránsito vehicular habitan el gato montés, el oso hormiguero amazónico o tamandúa y el venado de cola blanca.
Asimismo, habitan reptiles como la iguana o pacaso y serpientes como la boa macanche, especie que regula la fauna menor dentro de la cuenca del río La Leche. Estos animales se han adaptado a la masa de algarrobos y dependen de la preservación del hábitat vegetal como garantía para su supervivencia.
Pómac también representa uno de los santuarios ornitológicos más relevantes del Perú, ya que alberga a casi un centenar de especies de aves, muchas de ellas de rango restringido. La especie insignia del área es la cortarrama peruana, un ave en peligro de extinción que depende directamente de los brotes tiernos del algarrobo y el zapote para su subsistencia.
En cuanto a la flora, además del algarrobo se encuentran otras especies vegetales adaptadas a soportar largos períodos de sequía como el zapote, el faique, el vichayo y el palo verde.
Árbol milenario
Uno de los atractivos turísticos más visitados en el Bosque de Pómac es el ‘Árbol Milenario’, un longevo ejemplar de algarrobo que según evaluaciones forestales tiene más de 500 años, datando su origen a finales del siglo XV.
Con un tronco de formas retorcidas que supera los cuatro metros de perímetro y ramas colosales que se extienden horizontalmente hasta apoyarse en el suelo, este árbol ha sobrevivido a intensos fenómenos El Niño, megasequías y al avance de la tala en la región.
Para los pobladores locales, este árbol es considerado un punto de conexión con la historia ancestral Sicán, atribuyéndosele propiedades místicas, leyendas sobre la fortuna y una fuerte carga energética. A sus pies se realizan tradicionales pagos a la tierra y peticiones, convirtiéndose en una parada ritual y obligatoria donde los visitantes acostumbran dejar ofrendas o tocar sus ramas históricas.
Actividades
La visita al Bosque de Pómac cuenta con seis paradas imperdibles para los turistas. La primera es el centro de interpretación, que es el punto de partida obligatorio, donde se explica la historia, la ecología del bosque seco y las normas de conservación. Luego sigue el ‘árbol milenario’ que se ha descrito, donde los visitantes suelen tomarse fotos y recargar energías.
Más adelante se encuentra el Mirador Las Salinas, donde los visitantes tienen una vista panorámica de la extensión verde del bosque y las pirámides que emergen entre los árboles. De allí se puede ir hacia las huacas, Las Ventanas y El Oro, donde se realizaron las principales excavaciones de la cultura Sicán.
Pero el paseo a Bosque de Pómac no culmina allí, pues también se ofrecen alquileres de caballos y bicicletas con guías locales comunitarios para recorrer los senderos del bosque; mientras que en los accesos como Poma III hay stands de artesanía en telar de cintura, miel de abeja y gastronomía local.
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