En el árido y vasto territorio del distrito de Olmos, dentro de la provincia de Lambayeque, se despliega el Área de Conservación Regional (ACR) Huacrupe-La Calera. Establecida oficialmente el 23 de junio de 2011 mediante el Decreto Supremo n.° 012-2011-MINAM, esta reserva abarca una extensión de 7272,27 hectáreas de bosque seco comprendidas entre los cerros Huacrupe y La Calera. Su creación respondió al objetivo estratégico de conservar una muestra representativa del ecosistema de bosque seco de sabana, garantizando al mismo tiempo que las comunidades locales puedan aprovechar los recursos de flora y fauna mediante prácticas sostenibles.
El ámbito de influencia directa del área protegida alberga a 1071 habitantes —distribuidos en un 52,83 % de hombres y un 47,17 % de mujeres— que componen unas 200 familias asentadas en los centros poblados de Huacrupe, Santa Rosa, La Calera Santa Isabel, San Cristóbal Grande y Piedra Mora. Estas poblaciones hacen uso directo de los bienes y servicios ecosistémicos que brinda el monte. El entorno se caracteriza por un clima cálido con una temperatura media anual de 25,5 °C, pudiendo alcanzar máximas de 35 °C y mínimas de 22,3 °C. Las precipitaciones oscilan entre los 70 mm y 300 mm anuales, mientras que la red hidrológica local está conformada principalmente por las quebradas Botija y Vega del Padre.
La riqueza biológica de Huacrupe-La Calera es excepcional. En su territorio se registran 45 especies de flora y formaciones vegetales singulares. La asociación de algarrobo y sapote resulta preponderante, abarcando el 50 % de la superficie, mientras que la combinación de hualtaco y palo santo cubre más del 70 % del área. Dentro del inventario florístico destacan siete especies arbóreas amenazadas de acuerdo con la legislación peruana: algarrobo, sapote, faique, hualtaco, palo santo y aromo. Asimismo, el bosque alberga especies como palo verde, overo, vichayo, yunto, canutillo, cun cun, papelillo, cactus, y arbustos como charamusco, hierba blanca, choclillo y hierba mora.
Especies nativas
Además de su valor forestal, el lugar actúa como un banco de germoplasma in situ de especies nativas comestibles —como la yuca de monte y el tomatillo— y de pastos como la alfalfilla, los cuales proliferan durante los episodios del fenómeno El Niño. En cuanto a la fauna silvestre, se han contabilizado 58 especies de aves (encabezadas por el majestuoso cóndor andino), 11 especies de mamíferos (incluyendo pumas, murciélagos, lechuzas y monos) y siete especies de reptiles, entre los que se identifican seis saurios y una serpiente, destacando especies como la sancarranca, el macanche y el azulejo.
El atractivo de la reserva no se limita a su biodiversidad, pues también resguarda una notable herencia arqueológica y paisajística. En el Cerro Huacrupe existen dos vestigios de filiación incaica: una ciudadela de piedra sepultada y un sector de 10 000 metros cuadrados cubierto de petroglifos. En la parte alta de este mismo cerro fluye un manantial de elevado potencial turístico y se ubica un mirador natural que regala una impresionante vista panorámica de la sabana verde del bosque seco.
Pese a su trascendencia ecológica y cultural, el área enfrenta severas amenazas que ponen en riesgo su conservación. La principal presión la constituye la deforestación destinada a la elaboración de carbón, actividad de la cual depende económicamente el 40 % de los pobladores locales. A ello se suman la ganadería extensiva de caprinos y ovinos, la cacería furtiva para venta y autoconsumo, la escasez de agua y la ocurrencia de incendios forestales provocados. Proteger Huacrupe-La Calera exige afianzar las alternativas sostenibles para que la comunidad y el bosque sigan coexistiendo en armonía.
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