Con más de 34 mil 400 hectáreas, el área de conservación privada Chaparrí es uno de los destinos ecológicos más importantes del país. Este es el hábitat del oso de anteojos, animal insignia de la reserva y que se encuentra tanto en estado silvestre como en semicautiverio. La pava aliblanca, los zorros, venados de cola blanca, reptiles y más de 230 especias de aves dan vida a este ecosistema que anualmente recibe en promedio 15 mil visitantes.
El área protegida fue creada el 19 de diciembre del 2001 mediante la Resolución Ministerial n.° 1324-2001-AG. Es la primera área de conservación privada del Perú y ocupa una parte de la cuenca del río Chancay-Lambayeque, comprendida entre las regiones de Lambayeque y Cajamarca. Su nombre obedece al cerro Chaparrí, el cual era venerado por los mochicas y que aún hoy es considerado sagrado para los chamanes del lugar.
Fauna
Además del oso de anteojos, único oso nativo de Sudamérica, en la reserva también habita la pava aliblanca, ave endémica que la comunidad científica dio por extinta durante un siglo, pero que gracias a un dedicado programa de reproducción en cautiverio y posterior reintroducción ha logrado surcar nuevamente los cielos del bosque seco ecuatorial.
Hoy en día, sus senderos albergan a más de 230 especies de aves, transformando a la zona en un enclave privilegiado para el avistamiento de ejemplares de rango restringido como el colibrí de Tumbes, la pava barbada y el cóndor andino.
La densa vegetación de Chaparrí también es hogar de zorros sechuranos, pumas, venados de cola blanca y sajinos, mientras que en las quebradas habita la boa macanche, una especie clave para el control biológico.
Flora
En tanto, la flora de la Reserva Ecológica de Chaparrí está dominada por vegetación adaptada a condiciones de extrema aridez y escasa precipitación. La especie más representativa es el algarrobo, árbol de raíces profundas que extrae agua subterránea y sostiene la estructura del suelo contra la erosión.
Junto al algarrobo destacan el hualtaco, apreciado históricamente por su madera dura, el zapote y el palo santo, arbustos y árboles cuyas hojas y resinas reducen al mínimo la pérdida de agua durante la temporada seca.
En la parte alta de Chaparrí se encuentran especies cactáceas y matorrales espinosos. Destacan los cactus gigantes como el gigantón y el pasacana, además del pasallo y el charán. Estas plantas tienen tallos carnosos que acumulan humedad durante las breves lluvias de verano, lo que les permite sobrevivir a periodos prolongados de sequía y ofrecer alimento y refugio temporal a la fauna local.
Modelo sostenible
Al tratarse de un área de conservación privada bajo administración comunitaria, la afluencia de turistas no busca la masificación, sino un modelo de turismo sostenible altamente regulado. El control de acceso exige el ingreso obligatorio con guías acreditados de la comunidad Muchik Santa Catalina, limitando la capacidad de carga diaria para evitar la perturbación del hábitat de especies amenazadas y garantizar la integridad de los senderos de interpretación.
La oferta turística en la reserva se organiza a través de tres circuitos principales de caminata. El primero es la Ruta del Oso de Anteojos, que conduce al centro de rescate para observar ejemplares en semicautiverio y conocer los protocolos de rehabilitación de la especie. El segundo es la Ruta de la Pava Aliblanca, enfocada en los recintos de crianza y reintroducción de esta ave endémica. Por último, la Ruta de la Huachuma (o San Pedro) ofrece un recorrido dedicado a la etnobotánica y la conservación de más de 120 plantas medicinales, integrando elementos de la cosmovisión y el chamanismo mochica vinculados al Cerro Chaparrí.
respuesta de Wilder el 2022-12-28.
es increÃble la ineptitud de estos señores,hasta cuándo esperaremos que entre gente capaz y sobre todo honrados que trabajen por el bienestar del pueblo.
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