A 18 kilómetros al noreste de Chiclayo, se encuentra el Museo Nacional Sicán, recinto de conservación, investigación y difusión de la cultura Sicán. En su interior se encuentran los hallazgos de las excavaciones en el Santuario Histórico Bosque de Pómac, particularmente en las tumbas de élite en Huaca del Oro y Huaca Las Ventanas.
Hoy, el Museo Nacional Sicán tiene una estrecha relación con la comunidad de influencia del Bosque de Pómac, en Batán Grande, mediante programadas de voluntariado donde forman a defensores del patrimonio y estrategias para promover a las asociaciones locales de artesanos y productores de miel de abeja y algodón nativo.
La gesta del Museo Nacional Sicán no hubiera sido posible si en 1978 el arqueólogo japonés Izumi Shimada no establecía el Proyecto Arqueológico Sicán. La intención de Shimada era demostrar que en el complejo de Batán Grande existió una civilización autónoma y no solo el moche tardío o chimú como se le catalogaba en ese entonces.
Así, entre 1991 y 1996 se hicieron excavaciones en Huaca del Oro, donde se encontró una tumba intacta de la élite Sicán en la que yacía el Señor de Sicán, un antiguo gobernante de entre 40 y 45 años y 1.60 metros de estatura. A su lado fueron enterrados dos mujeres jóvenes, de unos 20 años y dos niñas, quienes posiblemente fueron sacrificadas para acompañarle en su trance a la otra vida al Señor de Sicán.
Se trató de un enorme descubrimiento de más de una tonelada de bienes suntuarios, máscaras de oro, metales finos y ornamentos. Había cerámicos, objetos de oro, plata y bronce, piedras preciosas y conchas tropicales.
El museo
Sin embargo, al no existir en Lambayeque una infraestructura con la tecnología, seguridad y climatización adecuada para conservar los hallazgos de alto valor, surgió la necesidad de poner en marcha un museo. Fue así que el director del proyecto inició las gestiones con el gobierno de Japón para que, a través de su programa de cooperación cultural, se pueda financiar la construcción y equipamiento del mismo.
En 1999, la Municipalidad Provincial de Ferreñafe determinó ceder el terreno donde se edificó a la postre el museo, en la puerta de entrada al Bosque de Pómac. El diseño arquitectónico evoca las formas piramidales de los templos de adobe (huacas), rodeado de vegetación nativa para no desentonar con el entorno del bosque seco.
Finalmente, el museo fue inaugurado en noviembre del 2001, teniendo al arqueólogo Carlos Elera Arévalo como su primer director. En el museo se puede encontrar una exposición general sobre el trabajo de investigación liderado por Izumi Shimada, con una explicación cronológica de las tres fases principales: Sicán temprano, Sicán medio y Sicán tardío.
Hay también una reconstrucción a escala real de la tumba este de Huaca del Oro, la cual muestra en un corte transversal a doce metros de profundidad al Señor de Sicán sepultado en posición invertida, acompañado de sus acompañantes y su ajuar funerario
Asimismo, se exhibe una reconstrucción de la tumba oeste, donde se halló a otro personaje noble rodeado de múltiples nichos y ofrendas rituales.
Finalmente, hay una sala climatizada de alta seguridad donde se exhiben los metales preciosos extraídos de las tumbas. Aquí sobresale la máscara de oro de Sicán, obra considerada como cumbre de la orfebrería preincaica, con ojos alados adornados con cuentas de esmeralda y ámbar, pigmentados con cinabrio rojo; y el ajuar funerario del Señor de Sicán, que incluye un tocado de oro con plumas de metal y aplicaciones de plata, pecheras, guantes de láminas de oro, vasos ceremoniales repujados, tumis y orejeras.
A ello se suma que en el museo hay secciones didácticas como los talleres de alfarería y cerámica, orfebrería y metalurgia, y las redes de consorcio e intercambio donde hay exposición de los bienes suntuarios importados de larga distancia, como conchas Spondylus y Strombus traídas de Ecuador, lapislázuli de Chile y esmeraldas de Colombia.
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