En el corazón del departamento de Lambayeque, a las faldas del emblemático Cerro Purgatorio y rodeado por la imponencia de 26 pirámides, se erige el Museo de Sitio de Túcume. No es solo un espacio destinado a la exhibición de reliquias del pasado, este lugar representa el triunfo de un modelo de gestión cultural que ha logrado integrar de manera exitosa la investigación arqueológica, la conservación del entorno natural y el desarrollo de la comunidad local.
El vínculo directo entre la población de Túcume y la protección de su rico legado histórico comenzó a tejerse entre 1989 y 1994, cuando el célebre etnógrafo noruego Thor Heyerdahl lideró un trascendental proyecto de investigación arqueológica con el respaldo financiero del Museo Kon-Tiki de Oslo. En el marco de estas labores de campo, y antes de que concluyera la investigación, el 20 de agosto de 1992 se oficializó la creación del museo de sitio para garantizar una gestión adecuada del vasto complejo de pirámides y templos construidos por la cultura Sicán o Lambayeque.
La institución contó en su codirección con el destacado arqueólogo y antropólogo peruano Alfredo Narváez, e inauguró oficialmente sus puertas al público un año después, el 20 de agosto de 1993. Actualmente, bajo la dirección de la arqueóloga Bernarda Delgado Elías, se consolida como el segundo museo más visitado de la región Lambayeque, registrando un flujo promedio de 36 visitantes al año.
Patrimonio en custodia
Las salas del museo resguardan una valiosa y variada colección de bienes arqueológicos rescatados durante las excavaciones de aquellos años. El recorrido abarca piezas representativas de la última fase de la cultura Lambayeque, así como del paso de las civilizaciones Chimú e Inca, e incluso del periodo Colonial. Entre sus exhibiciones más destacadas sobresalen las deslumbrantes joyas halladas en la tumba del Señor de Túcume, un importante descubrimiento realizado entre 1991 y 1992. Asimismo, los visitantes pueden contemplar detalladas maquetas de las huacas que conforman la zona arqueológica y comprender de forma pedagógica el antiguo proceso de orfebrería, desde la extracción primaria de los metales hasta la compleja producción de los artefactos. La propuesta se complementa con muestras vivas de la gastronomía regional, la tradición textilera y el universo de creencias locales.
El gran diferencial de Túcume radica en su compromiso social y ambiental. La institución tiene el mérito de haber implementado un innovador programa de educación para la conservación del patrimonio cultural y natural que custodia, el cual se puso en marcha en 1998, mientras que en 2009 se consolidó formalmente su Plan de Manejo. Dicho plan estratégico articula todas las actividades del sitio a través de cuatro líneas de acción fundamentales: Patrimonio Cultural, dedicada a las investigaciones arqueológicas; Turismo Sostenible, enfocada en los visitantes y la infraestructura; Educación, orientada a la conservación; y Población, centrada en el desarrollo del espacio urbano y rural contiguo.
Referente mundial
El impacto de este trabajo comunitario y sostenible trascendió fronteras en el año 2015, cuando la Asociación Británica de Escritores de Viaje —un prestigioso gremio del Reino Unido que agrupa a reconocidos periodistas, fotógrafos, ilustradores y documentalistas especializados— galardonó al Museo de Sitio de Túcume como el Mejor Proyecto Mundial de Turismo. El camino hacia este reconocimiento nació tras la visita de la escritora de viajes británica Hilary Bradt, coautora del libro Trekking in Peru, quien quedó enamorada de la propuesta. Este galardón revistió un valor supremo para el Perú por premiar iniciativas que generan un beneficio directo en las comunidades, permitiendo que el museo peruano superase en su categoría al Lugar de Nacimiento de la Música Country en Bristol (Virginia, Estados Unidos) y al Centro Caribeño de Expresión y Memoria de la Trata de Esclavos y la Esclavitud (Isla de Guadalupe).
Para alcanzar este estándar y obtener el premio, el complejo atravesó un ambicioso plan de remodelación ejecutado con el Plan Copesco Nacional, demandando una inversión de 11 millones de soles mediante la Obra de Mejoramiento del Servicio Cultural del Museo de Sitio de Túcume. Esta intervención se dividió en dos partes principales. En el sector A se intervino en la remodelación del auditorio, el área de ventas y el parador turístico, construyendo además salas de reuniones y de museografía. En el sector B se edificaron la sala principal, la Sala del Bosque Seco, la Sala del Templo de la Piedra Sagrada, y se habilitaron zonas de usos múltiples como una sala de audiovisuales, una cafetería, servicios higiénicos y una tienda destinada a la venta de artesanías elaboradas por los pobladores de la zona.
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