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WALTER ALVA: El hombre que puso a la arqueología de Lambayeque en los ojos del mundo

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1462

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  • El arqueólogo de Contumazá se hizo conocido mundialmente por el descubrimiento de la tumba del Señor de Sipán.
  • Alva Alva ha dirigido el Museo Brüning, promovió y dirigió el Museo Tumbas Reales, lideró las excavaciones del complejo Ventarrón e impulsó la creación del Museo de Sitio Huaca Rajada.

Si la arqueología peruana tiene un exponente a quién agradecerle ese es Walter Alva Alva. Natural de Contumazá, en Cajamarca, el arqueólogo ha dedicado toda su vida al estudio de las culturas que florecieron en la costa norte del Perú, particularmente en Lambayeque, donde su ímpetu por la conservación del patrimonio arqueológico lo llevó al hallazgo más importante del Perú y de América del siglo XX: la tumba intacta del Señor de Sipán.

"Sipán le devolvió la autoestima al norte peruano y demostró que antes de los incas existieron verdaderos reinos con una organización social, religiosa y tecnológica admirable. Siempre digo que Sipán no fue un milagro de la suerte, sino la recompensa a la resistencia de la arqueología peruana frente al saqueo", diría Walter Alva sobre cómo el Señor de Sipán cambió la percepción sobre las culturas precolombinas.

Pasión por la arqueología

Tras graduarse de la Universidad Nacional de Trujillo, Walter Alva llegó a Lambayeque, donde asumió en 1977 la dirección del Museo Nacional Brüning. Allí realizó importantes excavaciones durante una década en las Salinas de Chao (1977), en el valle de Zaña (1977-1978), en el Morro Eten (1979) y en Purulén (1983).

Alva Alva también fue comisario peruano en la exposición ‘Perú a través de los milenios’, desarrollada en Alemania en 1983, y comisario para la exposición en el Museo del Hombre, en París.

Pero fue en 1987 cuando se consagraría con el hallazgo de la tumba del Señor de Sipán. Por aquel entonces, Alva había sido alertado por la Policía del constante huaqueo se que perpetraba en Huaca Rajada, por lo que puso manos a la obra para intervenir en la zona. Sin embargo, el panorama no fue sencillo, pues halló una fuerte resistencia de los huaqueros y la parte de la población local.

"Llegamos a Sipán en el momento más crítico. El pueblo estaba dividido entre los que querían seguir saqueando y los que entendían el valor de la historia. Nos instalamos en una choza de caña, vigilados por la policía y amenazados por traficantes. Sabíamos que nos jugábamos la vida, pero dejar que destruyeran la tumba hubiera sido una traición al patrimonio del Perú", señaló.

Finalmente, el 26 de julio de ese año, tras semanas de excavación metódica retirando capas de tierra y las gruesas vigas de madera de algarrobo que sellaban la cámara funeraria, Walter Alva y su equipo retiraron el sedimento que cubría el féretro, exponiendo los primeros destellos del ajuar funerario de oro y las piezas del soberano mochica.

Promotor cultural

Luego de la recuperación y restauración de las piezas halladas en Huaca Rajada, en las tumbas del Señor de Sipán, el Viejo Señor y el Sacerdote, que retornaron al Perú en marzo de 1993, Walter Alva fue cocurador y coordinador de la Exposición Internacional “Tumbas Reales de Sipán”, realizada en New York, Los Ángeles, Houston, Detroit y Washigton, cuyos fondos sirvieron para concretar en la construcción del museo del mismo nombre en la ciudad de Lambayeque.

En el 2006 fue cocurador y coordinador de la Exposición Internacional “El Señor de Sipán: Misterio y esplendor de una cultura preinca”, realizada en el Museo Arqueológico de Alicante – España, y de la Exposición Internacional “Los Tesoros del Señor de Sipán”, en la Pinacoteca de Sao Paulo – Brasil, en el 2007.

Tiempo después, en el 2008, el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD lo invitó a formar parte de su Consejo Consultivo, y en el 2011 fue elegido miembro de la Comisión Consultiva Nacional del Ministerio de Cultura.

Recientemente, Walter Alva Alva, fue condecorado con la Orden de los Grandes Maestros de la Cultura Peruana, una de las más altas distinciones que otorga el Estado peruano a quienes consagran su vida a la protección, investigación y enriquecimiento del patrimonio cultural de la Nación.

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