A más de 3000 metros de altura sobre el nivel del mar se encuentra Lanchipampa, un caserío del distrito altoandino de Incashuasi, en Ferreñafe. Allí funciona la Institución Educativa 10083, la cual alberga a los niños y adolescentes de la zona, quienes en su mayoría son de escasos recursos y subsisten de las labores agrícolas y ganaderas del lugar. Entre todos ellos destaca Dalmacio Céspedes Manayay, un joven de 16 años que nació sin manos ni pernas, pero que ha demostrado una enorme resiliencia.
En Lanchipampa, Dalmacio es uno más con los jóvenes de la zona. Creció con ellos jugando canicas e incluso fútbol, deporte que hasta hoy practica en la posición de arquero. En el colegio no tiene impedimento para subir las escaleras, escribir en sus cuadernos e incluso ir a la pizarra para participar. Lo hace todo.
“Realmente es uno de los alumnos que deja en alto el nombre de la institución. Le gusta participar en los concursos de conocimiento que hay. Además, hace deporte, a pesar de sus limitaciones físicas”, señala uno de sus docentes, quien resalta el espíritu alegre de Dalmacio ante las adversidades.
Pasión por las matemáticas
Dalmacio destaca por su capacidad para resolver mentalmente las operaciones matemáticas. Sumas, restas, multiplicaciones y divisiones de grandes cifras son posibles para el escolar, quien no duda en pedir el plumón y salir a la pizarra a participar.
“Deseo lo mejor para el alumno Dalmacio, ya que es un estudiante muy destacado, un alumno con buenos valores. Un estudiante que, a pesar de sus dificultades, trata de sobresalir, quiere lograr algo en la vida”, refiere otra de sus docentes.
Pero el sueño de Dalmacio trasciende las aulas escolares. Él quiere ser médico y para ello desea postular la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Sin embargo, es consciente que la competencia es alta para ingresar a esa carrera, por lo que busca prepararse en una academia preuniversitaria. Precisamente, una le otorgó una media beca debido a su alto rendimiento, pero la lejanía con su casa le ha impedido asistir continuamente.
“Sus padres no cuentan con los recursos necesarios, pero aun así se preocupan por sus estudios. Él desde el primer año ha sido un excelente alumno, por eso yo deseo para él lo mejor y que sea un gran profesional y hombre de bien para la sociedad”, refiere otra de sus docentes, quien explica que el ingreso económico en la zona responde a una pequeña agricultura, por lo que los alumnos como Dalmacio no cuentan con recursos para seguir su formación académica tras acabar la educación básica regular.
Dalmacio requiere de una movilidad que lo pueda trasladar, pero también de una alimentación acorde a su edad y una atención médica integral debido a su discapacidad física.
Carencias
A pesar de que domina muy bien los dispositivos electrónicos como celulares, computadoras y tablets, Dalmacio no cuenta en su hogar con ninguno de estos equipos que le permitirían profundizar en sus estudios. La laptop que tiene le fue obsequiada hace ocho años y, lamentablemente, ya no funciona.
En casa tampoco cuentan con un televisor, lo que le ha privado a Dalmacio, como amante del fútbol, de ver los partidos del mundial. Sin embargo, el joven no se desanima y sabe que con constancia y esfuerzo podrá tener todo lo que hoy le falta y así ayudar a sus papás.
Cualquier ayuda para Dalmacio puede canalizarse a través del número 951535261, de propiedad de Ulises Guevara Paico, coordinador regional de la estrategia Compromiso Social.
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