El Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, mediante el Programa Nacional de Saneamiento Urbano - PNSU, mantiene en cartera el denominado "Proyecto Grandes Ciudades Chiclayo". Esta iniciativa, registrada bajo el Código Único de Inversión (CUI) N° 2629814, promete el mejoramiento y la ampliación de los servicios de agua potable urbana y alcantarillado en cinco distritos de las provincias de Chiclayo y Lambayeque. No obstante, detrás de las cifras millonarias de inversión y del impacto social proyectado, un análisis detallado de su cronograma técnico revela plazos sumamente extendidos que obligarán a la población a convivir con deficiencias en los servicios básicos por lo menos un lustro más.
A pesar de que el proyecto obtuvo la condición de "viable" el 11 de junio de 2024, los avances tangibles caminan a un ritmo burocrático lento. El costo total estimado de la inversión asciende a mil 130 millones 713 mil 541 soles. Sin embargo, para evaluar la prioridad real que se le otorga en el presupuesto público, basta observar la asignación fijada en el Programa Multianual de Inversiones (PMI) para el año 2027, la cual es de apenas un millón 733 mil 167.00. Este exiguo monto inicial está destinado principalmente a cubrir los actos preparatorios, licitaciones y la elaboración del expediente técnico, una fase que, según el cronograma oficial, consumirá los primeros años del proceso sin colocar un solo tubo en las calles.
El cronograma
La principal debilidad del proyecto desde la perspectiva ciudadana radica en la distribución temporal de sus hitos. La "Etapa 1", concentrada en los actos preparatorios, licitación y posterior formulación y supervisión del expediente técnico, está prevista de enero 2027 a septiembre del 2028. Posteriormente, al ingresar a la "Etapa 2" (ejecución física de la obra), se requerirá la elaboración de Términos de Referencia (TdR) y un nuevo proceso de licitación pública para la construcción propiamente dicha, que debería empezar en mayo del 2029 y se extendería hasta julio del 2031, siempre y cuando no existan ampliaciones de ejecución.
De acuerdo con el cronograma, que tiene calidad de tentativo, según el PNSU, la supervisión se prolongaría hasta enero del 2032 y recién en abril de ese año se pondría en operación el servicio, esto a manos de Epsel. La obra se proyecta para un tiempo de vida útil, una vez terminada, de 20 años.
Complejidad técnica
El proyecto plantea una reingeniería de gran envergadura que justifica en parte la rigurosidad de los estudios, pero que incrementa el riesgo de retrasos contractuales recurrentes en las obras públicas peruanas.
El sistema de agua potable proyecta una captación masiva de 2828 litros por segundo (l/s), usando como fuentes la Laguna Boro II y la estructura Bola de Oro. La ingeniería contempla una línea de conducción de agua cruda de 13.60 kilómetros con tuberías de Poliéster Reforzado con Fibra de Vidrio (PRFV) de 1600 mm de diámetro, destinada a abastecer una nueva Planta de Tratamiento de Agua Potable (PTAP) diseñada para procesar 800 l/s en apoyo a las plantas existentes.
Por el lado del almacenamiento y la distribución, se prevé un complejo esquema sectorizado que involucra 25 reservorios con un volumen total de 51 641 metros cúbicos ($m^3$). Esto incluye construir reservorios de cabecera, demoler y ampliar ocho estructuras antiguas, mejorar nueve y edificar nuevas unidades. A ello se suman dos estaciones de bombeo de agua, 13.36 kilómetros de líneas de impulsión, 46 kilómetros de conducciones tratadas y 347 kilómetros de redes de distribución automatizadas mediante 62 cámaras de ingreso equipadas con tecnología SCADA.
El componente de alcantarillado, crítico para una ciudad vulnerable a colapsos sanitarios, contempla el tendido de 115.06 kilómetros de redes, 24 estaciones de bombeo (EBAR) con un caudal combinado de 782 l/s, tres colectores primarios que suman 79.48 kilómetros, así como líneas de impulsión (19.20 kilómetros) y de rebose (8.10 kilómetros). El recambio total de los emisores principales (Sur, Norte, Norte-Norte y Pimentel) se evaluará bajo alternativas que van desde sustituirlos en los mismos ejes hasta construir trazos paralelos de respaldo.
Brechas actuales
El diagnóstico de la demanda actual pone en evidencia las carencias que el Estado pretende subsanar a largo plazo. De acuerdo con el Estudio de Intervención Social, existen 481 habilitaciones urbanas que ya cuentan con saneamiento físico legal en el ámbito del proyecto, abarcando un total de 133 mil 635 lotes. Sin embargo, la cobertura no es total: 15 486 de estos lotes formalizados carecen actualmente de los servicios de agua y saneamiento. Las zonas más críticas en cuanto a cantidad de lotes desabastecidos bajo esta condición legal son José Leonardo Ortiz (5951 lotes sin servicio) y el distrito de Chiclayo (5085 lotes sin servicio), seguidos por Pimentel con 3735 y La Victoria con 715 lotes en abandono sanitario.
Asimismo, el éxito integrador de la obra se encuentra parcialmente condicionado a factores externos ajenos al propio constructor. El documento técnico detalla que existen otras 140 habilitaciones urbanas en la periferia que se encuentran "en proceso" de obtener su saneamiento físico legal. Estos sectores concentran una demanda potencial de 23 mil 585 lotes desprovistos de servicios básicos, además de 144 áreas privadas y 200 lotes comerciales deshabitados. Las especificaciones del proyecto aclaran que estas familias únicamente podrán tener acceso efectivo a las redes de agua y alcantarillado en la medida en que vayan regularizando su situación legal, lo que introduce un elemento de incertidumbre sobre el verdadero alcance inicial de los beneficios de la obra al momento de su puesta en operación.
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