La historia peruana no está constituida por un bloque homogéneo de personas, sino que está integrada por diferentes voces, creencias y estilos de vida. Por ello, Luis Rocca Torres publicó ‘El libro prohibido: afrodescendientes, sexo y religión’, que consta de la voz primaria de los afrodescendientes sobre el sexo y cantares anticlericales desde mediados del siglo XIX al siglo XX en el Perú.
El libro prohibido condensa información documentada sobre los temas que generalmente son tabú en el Perú y en América Latina, que es cómo los afrodescendientes abordaban el tema del sexo y los cantares anticlericales contra el sistema religioso cristiano.
DOCUMENTACIÓN
El autor señala que el objetivo de la obra es reunir parte de la memoria oculta de los negros en el Perú y para ello, el proceso de documentación tardó casi tres décadas. Agrega que se recopiló información de los negros de Zaña, Piura, Tumbes, parte de La Libertad y Lima, que fue el lugar más difícil.
“En Lima la censura fue mayor, aunque también hubo autocensura, de modo que dichas expresiones se realizaban en cantinas, callejones, barrios limeños, corrales, chicherías y campiñas”, dice.
Luis Rocca señala que en Lima existe un investigador, Guillermo Durand, que en 1970 hizo unas grabaciones a la familia Ascuez de Malambo, compuesta por dos hermanos, quienes fueron patriarcas de los afrodescendientes en el Rímac.
Entonces, el investigador consiguió así un tipo de marinera denominada lisa y cantares transmitidos por Augusto Ascuez, de modo que logra recopilar todo en 1979, a los que accedió Luis Rocca en abril de este año.
CENSURA
En ‘El libro prohibido’ se rescata la voz primaria y directa de los propios afrodescendientes hombres y mujeres. Además, aborda el lenguaje directo, las palabras obscenas y lisuras propias de dicha población.
Luis Rocca explica que muchos testimonios a lo largo de la historia no han sido publicados en libros, cancioneros, discos u otra prueba documental porque incluían temas eróticos, lenguaje inapropiado y expresiones contra la práctica cristiana, ya que los negros tenían sus propios dioses y la Iglesia no estaba de acuerdo.
“Las fuentes documentales principales de temas como el sexo y el anticlericalismo se encuentran en cantares, básicamente en la composición del tondero, las cumananas, las décimas, algunas marineras y glosas”, señala.
El investigador informa que, con respecto a la religiosidad, se dio una confrontación entre el clero occidental, sus creencias y manifestaciones espirituales en oposición a las de los africanos y sus descendientes. Por ello, existieron diversas formas de resistencia de los subyugados, que se encuentran en “El libro prohibido”.
ESTADO DE LA POBLACIÓN AFRODESCENDIENTE
Luis Rocca Torres precisa que en el último período la población negra se asienta en la costa peruana, aproximadamente en 30 lugares y tiene varias características.
Explica que una de las ciudades principales de la población afrodescendientes es Zaña, fundada en 1563, la más antigua de la región Lambayeque.
“Siendo una ciudad de fundación española necesitó mano de obra esclava. Los españoles ahí llegaron a tener 31 haciendas, con cientos de esclavos en el siglo XVIII”, informa.
Luis Rocca refiere que es importante conocer la viva voz de esta población, sus formas de respuestas frente a la esclavitud y al maltrato de sus amos o la jerarquía religiosa.
“Gracias a ellos aún conservamos muchas de nuestras tradiciones culturales en gastronomía, danza, música y canto. Respecto a Zaña, el Museo Afroperuano realiza un trabajo de rescate y reinserción del baile tierra, danza más antigua que el tondero y la marinera, carácterizado por ser erótico, sensual, corto en duración, pero muy intenso”, señala.
Zaña es el único lugar en el Perú y en la costa del Pacífico del continente reconocido como sitio de memoria de la esclavitud. La población recuerda que hubo tres siglos de esclavitud, de compra y venta de personas.
PREJUICIOS CULTURALES
El autor explica que hasta la fecha existen ciertos estereotipos, insertados por los colonialistas sobre la sexualidad de los negros que sobredimensiona la sensualidad y el erotismo de la mujer, así como la superioridad sexual de los varones negros.
“Dichos estereotipos se originan porque los pobladores de esa época veían a los negros como personas eróticas y sensuales por una percepción equivocada de sus artes, que eran mucho más naturales y espontáneas”, anota.
Sostiene que otros de los aspectos cuestionados es el lenguaje que empleaban los afrodescendientes en base a lisuras, que para ellos era normal y una forma de comunicarse.
“Sucede que los colonialistas tenían determinadas reglas en cuanto a costumbres, comportamiento y relación entre hombres y mujeres. Pero la visión de los afrodescendientes era otra, propia del África”, finaliza.
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