En este 2026 nuestro amado Perú cumple 205 años de haberse dado lectura al acta de proclamación de la independencia desde aquel memorable 28 de julio de 1821, hecho que -como sabemos- no fue un solo acto unánime, pues desde el 1820 ya varios pueblos lo habían proclamado, como Huaura, Lambayeque y Trujillo, consolidándose hacia 1824 con las batallas de Junín y Ayacucho, e incluso en 1866 con el Combate del 2 de mayo, con el que se consolida nuestra soberanía. Sin embargo, desde aquellas fechas hasta hoy ¿qué otras soberanías e independencias debemos lograr para consolidarnos como país? De este tema crucial, aborda sucintamente este artículo de reflexión.
Dependencias mentales
Considero que durante todo este tiempo, nuestra construcción y consolidación como república, desde sus inicios, se ha visto empañada no solo por nefastas ambiciones particulares de pseudolíderes mesiánicos que han demostrado ser caudillos corruptos, sino también por interpretaciones ideológicas foráneas que no han hecho más que dividir a nuestro país y fagocitarlo, y que ahora adquiere nuevas formas y nuevos nombres, bajo el ambiguo concepto de lucha social, pero que arrastran evidencias históricas de genocidios, homicidios, falsas confrontaciones, empobrecimiento económico y mental del ciudadano mientras que el poder dictatorial y sus camarillas se enriquecen, trayendo consigo corrupción y ruina social, como se aprecia en diversas latitudes a nivel mundial.
Pese a tales situaciones vividas por nuestro amado país, aún sus bases de fe, integración racial-cultural y creatividad axiológica, se mantienen incólumes, y que le ha permitido sobreponerse a la adversidad y hacer frente a la pretensión de desarraigo mental de los pseudo luchadores sociales que se mimetizan camaleónicamente en la política, generando inestabilidad e intentan negarse en su existencia, pero que aún mantienen su veneno que engaña, adormece, genera resentimiento, destruye conciencias y países. De este tipo de mentalidad negativa que conduciría al Perú a su debacle, hay que lograr independizarnos hoy si queremos lograr nuestro desarrollo integral ciudadano como país.
Desarrollo integral del Perú
Se habla de desarrollo integral de un país cuando tiene un equilibrio de las dimensiones salud (prolongada vida sana), educación (acceso al conocimiento) y nivel de calidad de vida (disponibilidad de recursos económicos individuales para satisfacer las propias necesidades), donde el crecimiento puramente económico, se torna insuficiente si no se concreta en bienestar ciudadano con libertades políticas responsables.
Aunque nuestro Perú, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se encuentra en el puesto 87 de 193 países, con un valor de 0.794 puntos, que lo ubica con un índice de desarrollo humano muy aceptable, superando a Brasil, Indonesia y Filipinas, no se observa socialmente este logro debido al alto índice de corrupción, brechas sociales, inestabilidad política y delincuencia generalizada, realidad que todos sufrimos a diario.
Entonces, frente a lo expresado, el nuevo gobierno tiene el reto de visibilizar, aterrizando el desarrollo integral de las cifras a lo concreto de la vida ciudadana, disminuyendo las brechas sociales, atacando la delincuencia generalizada, disminuyendo en algo la corrupción y al menos garantizar la estabilidad política, para ello debe tener en cuenta que el desarrollo integral del Perú, implica que cada ciudadano pueda elegir su realización sin destruirse, planificando mejoras centradas en la ciudadanía donde el crecimiento económico realmente se traduzca en el acceso equitativo a los bienes que cada quien aspire.
Pero ¿de qué manera puede ser esto posible? Considero que es viable desde el frente de la decisión política con racionalidad objetiva mirando el plazo inmediato, y desde el lineamiento formativo cotidiano para la consolidación del desarrollo integral de nuestro amado Perú, en el largo plazo.
Formación cotidiana para el desarrollo del Perú
Los problemas de corrupción, inestabilidad política, delincuencia y brechas de acceso a los bienes por parte de los ciudadanos no se resuelven con recetas ideológicas, más aún si estas han demostrado en la evidencia práctica que las generan. Los problemas de un país se resuelven en la medida que nos centremos en su solución desde la racionalidad objetiva, la cual pueda ser concretada por la decisión política conjunta, más allá de corruptelas, intereses partidarios e ideológicos.
La nueva independencia de nuestro país requiere de la formación cotidiana, puesto que la pobreza económica y mental se retroalimenta con la falta de educación o cuando esta se la entiende como adoctrinamiento sesgado, lo que lleva a baja productividad y al empoderamiento de la terrible mediocridad. Recordemos que la riqueza de un país se encuentra en sus ciudadanos debidamente formados y capaces de ejercer su libertad responsablemente. Que este sea nuestra contribución diaria a nuestro amado Perú de quienes ejercemos la docencia en todo nivel, modalidad y especialidad, aspirando a que cada niño, joven y adulto sea cada vez mejor, después de todo, como diría nuestro insigne Jorge Basadre “el Perú es más grande que sus problemas”.
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(*) Filósofo e Investigador RENACYT. Docente Universitario FACHSE.
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respuesta de jose paredes el 2019-11-05.
que comentario bueno sera de estos futuros congresistas que van seguir el mismo rumbo de los excongresistas anteriores, solo falta anotar al rateraso de rolando Campos Villalobos son una sarta de oportunistas que solo entran al congreso para favorecerse y a sus amigos auspiciadores no debe existir congreso, no deben tener impunidad y bajar el sueldo al minimo como cualquier servidor si ponen este sueldo veamos si postulan e invierten en su npostulación bueno eso es mi comentario
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