Las construcciones realizadas por el sector público y privado no siempre garantizan seguridad, esto debido a deficiencias en la evaluación de la calidad del suelo, sobre todo en zonas de alta vulnerabilidad como Chiclayo, que se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, lo cual lo hace altamente sísmico; tiene una elevada napa freática y está expuesta a fenómenos como El Niño.
La ingeniera Nancy Barrenechea, presidenta de la Comisión de Inspecciones Técnicas de Seguridad en Edificaciones – ITSE, del Colegio de Ingenieros del Perú, participó del Primer Congreso Regional Norte ITSE, realizado en Chiclayo. La especialista señaló que el evento técnico abordó las condiciones de vulnerabilidad estructural en el país, acentuadas por su ubicación geográfica en el Cinturón de Fuego del Pacífico y la recurrencia de fenómenos climáticos como el Fenómeno El Niño, factores que exigen un planeamiento preventivo riguroso, sobre todo ante la organización de actividades masivas como las que tendrán lugar en noviembre con la visita del papa León XIV.
"Como Comisión ITSE, vemos toda la problemática de los inspectores ITSE, del empresariado y de las municipalidades desde el punto de vista técnico, pero esto nos conlleva también a la necesidad de abordar la exigencia de conta con edificaciones seguras ante la llegada del papa. Entonces, nuestra presencia busca justamente evaluar la vulnerabilidad ante lo que pueda presentar el fenómeno del Niño Global; lo que queremos es dar prevención y ayuda solidaria para ver qué podemos aportar desde el punto de vista técnico para las edificaciones acá en Chiclayo, y que sean edificaciones seguras", mencionó.
Proyectos inmobiliarios
Frente a la vigencia de nuevos parámetros constructivos y la existencia de herramientas de planificación como los planes de desarrollo metropolitano, la representante gremial advirtió vacíos en la fiscalización de proyectos habitacionales de gran altura. Barrenechea enfatizó que el auge de las Viviendas de Interés Social (VIS) ha elevado las edificaciones comerciales y residenciales por encima de los 20 niveles, situación que incrementa los riesgos de fallas estructurales si los gobiernos locales no garantizan un control directo e independiente sobre el proceso de ejecución.
"Las normativas que ahora se han implementado son justamente para dar mayor seguridad en las edificaciones. Tengamos en cuenta que ahora con estas edificaciones VIS, las viviendas de interés social, estamos construyendo edificios de muchos pisos que están sobrepasando los 20 pisos. Entonces, dentro de ello algunas normas podrían no estar cumpliéndose; básicamente si no tenemos una supervisión que pueda estar viendo estas construcciones. Tenemos que contar en cada edificación con un supervisor de obra para que pueda velar porque estas construcciones se hagan de acuerdo a lo que el proyectista elabora, y no tener consecuencias fatales de colapsos, futuras fisuras o hundimientos de acuerdo al tipo de suelo”, advirtió.
Deficiencias técnicas y éticas
La especialista abordó las alertas emitidas por los órganos de control del Estado respecto a las irregularidades detectadas en la formulación de los expedientes técnicos de la obra pública. Barrenechea cuestionó que diversos proyectos para infraestructura básica como colegios y establecimientos de salud utilicen estudios de mecánica de suelos adulterados o copiados de otras realidades geográficas, ignorando las características particulares de la capacidad portante del terreno donde se asienta la inversión del Estado.
"Lamentablemente, a veces tenemos profesionales que no llevan la ética profesional de considerar, básicamente dentro de sus planos, el tipo de suelo sobre el que se está construyendo; muchas veces construyen sobre rellenos sanitarios o suelos que son muy vulnerables para el tema de una edificación. Podemos diseñar un edificio, sin embargo, el suelo no lo soporta. Tenemos que tener mucho cuidado con respecto al tema del suelo y eso lo tienen que tener en cuenta nuestras autoridades para construir hogares seguros”, mencionó la especialista del CIP.
Lecciones internacionales y nacionales
Al contrastar la realidad constructiva del país con desastres internacionales recientes y colapsos de componentes estructurales en centros comerciales del norte del Perú, como sucedió en Trujillo en el centro comercial Real Plaza, la ingeniera subrayó que las deficiencias en los sistemas de supervisión representan un factor común en los siniestros edilicios. Según manifestó, la falta de rigurosidad en los controles arquitectónicos y de ingeniería civil incrementa de forma directa el nivel de exposición de los usuarios ante colapsos de coberturas o agrietamientos en edificaciones de uso público.
"Efectivamente, nosotros como inspectores ITSE tenemos una problemática dentro de nuestra normativa. Hasta los años 2016 y 2018 las inspecciones las hacíamos en compañía de cuatro inspectores especializados, que eran los ingenieros civiles, los arquitectos, los ingenieros de seguridad y el ingeniero electricista. Esta normativa cambió y actualmente solo participan tres inspectores, condicionando la presencia del arquitecto o, en su defecto, del ingeniero civil”, cuestionó.
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